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ESPACIO INERTE

Golpean las olas del mar el acantilado de mis recuerdos, azul paisaje de húmeda franja que a lo lejos, en el horizonte, se confunde con el cielo. Rompen los cristales de agua la sal que agrieta mi piel, desierto estéril de una vida inútil, soledad de un espejismo en la quietud de un oasis que muere de sed. La brisa marina se lleva los recuerdos de tantas vidas olvidadas en el tiempo, inmortales almas de un espacio inerte, como sueños del delirio que no volverán jamás.
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HOJARASCA

Sobre un manto de ociosa vagancia    sueña una rana.

De Un Día Venturoso

Cubrirán tu sien con guirnaldas de gloria los rayos del sol.

TU ÚLTIMA MORADA

Tendría que cerrar los ojos Si fuera necesario Para no verte sufrir. Tendría que acallar tus ruegos En el silencioso espacio del olvido Donde las voces se ahogan en un mar de lágrimas Y se marchitan con su sal Los campos sembrados de muertos. Tendría que cerrar con fuerza mis manos Temblorosas y vacías Plenas de impotencia y sufrimiento De tanto invocar al cielo Por la quietud serena de tu alma. Tendría que huir A los confines más lejanos del recuerdo Donde nada O casi nada Me hiciera Estremecer de miedo Al verte desfallecer En la playa junto a las aguas Que se llevan sigilosas Tu pequeño cuerpo.

ESTATUA

No voltees –le dijo. Demasiado tarde. Sólo quedó un puñado de sal.

EN EL MANICOMIO

Se amaron con locura.

LA MUERTE

Lo miró de reojo. Llevaba prisa cuando se lo llevó.

DESAUCIADOS

Chocaron las copas. Bebieron… Pero no recuperaron la salud.

ESPÍRITUS FLEMÁTICOS

¿Alguien puede ver lo que pasa? ¡No! Contestaron los ciegos. Los sordos ni siquiera hablaron.

Universo Antrópico - Una Realidad Posible

NOVELA DE CIENCIA-FICCIÓN UNIVERSO ANTRÓPICO Una Realidad Posible La puedes bajar gratis  PREFACIO Por: Lilia Morales y Mori Tal vez esta novela nadie la lea. Tal vez no la escribí nunca, tal vez ni siquiera yo existo. En la soledad de mi estudio me he cuestionado muchas veces si hay un argumento fundamental para existir, para ser, para formar parte de este universo. Pero el universo a veces me resulta tan vasto y tan desconocido, que una ola de confusión me invade, cuando trato de penetrar en su enigmático misterio. Al ver el paisaje que se despliega tras mi ventana, admiro el atardecer con sus tonos rojizos, atravesando un breve conjunto de nubes coloreadas por los rayos del sol, que comienzan a ocultarse tras la montaña. Pronto la silueta de los árboles dibujará el contorno subyacente del cielo, y las estrellas brillarán en las profundidades de la bóveda celeste. Esta visión es real, está frente a mí, y mañana… diferente… pero al fin… el mismo sol

DIÁLOGOS SOBRE EL UNIVERSO

    0.- ¿Tienes algún libro que me prestes? 1.- ¿Qué tema te interesa? 2.- Uno sobre el universo 3.- El universo es infinito 4.- Necesito saber si puede existir el universo sin espacio ni tiempo 5.- Para entender eso, tendrás que ver la realidad de un modo completamente distinto 6.- ¡Sí! Me olvidaba. La relatividad y la física cuántica. ¡Hummm! 7.- ¡Ah! Pero te podría ayudar algo, conocer el intrincado mundo de los universos paralelos 8.- Será otro día porque tengo que regresar al futuro 9.- Bueno… vuelve cuando necesites algún libro 

Cuando ya Nada tiene Importancia

Fragmento del poema RABORÁ     -X-     Y cuando ya nada tiene importancia guardo el ave del atardecer en la vieja maleta y me lleno la boca de plumas para que vuelen muy lejos las palabras.     Ver poema  RABORÁ

SENDEROS EN LA OSCURIDAD DEL TIEMPO

Salió temprano, como de costumbre. Tomó el mismo camino y se dirigió al mismo lugar de siempre. Al final del trayecto permaneció indeciso frente al letrero de la bifurcación: Hacia la derecha, el futuro. Hacia la izquierda, el pasado. Frunció el ceño y pensó que el presente aunque árido y tedioso le daba cierta estabilidad a su monótona vida.   Al día siguiente lo mismo, pero esta vez se sentó en la orilla del sendero y al poco rato se quedó profundamente dormido, a tal grado, que no se percató que el Tiempo quien iba apresurado en dirección al futuro, se lo había llevado de paso. Cuando despertó y se vio frente al espejo, descubrió que ya era un anciano.    Salió temprano, como de costumbre. Tomó el mismo camino y se dirigió al mismo lugar de siempre. Al final del trayecto permaneció indeciso frente al letrero de la bifurcación: Hacia la derecha, el futuro. Hacia la izquierda, el pasado. Frunció el ceño y pensó que no estaría mal quitarse algunos años, así que finalmente t

TERAPIA INFALIBLE

  Por fin decidió ir al psiquiatra, un sueño recurrente lo despertaba a media noche y su aflicción era no poder recordarlo. Frente al especialista relató los hechos. Era evidente que su deterioro físico y mental por el pésimo dormir durante varios meses, lo tenían en un estado deplorable. El médico le indicó que tan pronto se despertase del mal sueño, anotara cualquier cosa que pudiera recordar. Lo citó en once días.    El paciente le entregó a su psiquiatra una carpeta con el mismo número de hojas (una por cada noche que había transcurrido) el especialista las observó con sumo interés. Al poco rato le preguntó sin apartar la vista de los folios ¿Cómo se ha sentido últimamente? -Igual- contestó el paciente. -¿Y ya sabe…quién es él? -Preguntó con cautela el médico. -No sé a qué se refiere- contestó el paciente. -¿Desde cuándo tiene ese sentimiento? -¿A qué sentimiento se refiere doctor? -¿Entonces… no cree haber podido recordar nada de su sueño? -No… absolutamente

TODO ESO ERA YO

  Era un día caluroso, sólo se veía un árbol en la lejanía, yo lo veía desde aquí, el árbol no tenía hojas, sus ramas en formas caprichosas estaban quietas y silenciosas.   Yo no sentía miedo ni pena, sólo lo miraba como quien se ve en el espejo a través del tiempo, ¡con asombro!   Yo también estaba quieta, me sentía muy pequeña, muy lejana, no hablaba, ni siquiera pensaba.   Yo era parte de aquel día caluroso, de aquella lejanía, de aquel árbol sin hojas, de aquella quietud silenciosa.     Todo eso era yo, porque yo ya estaba muerta.   Texto original publicado en “El Cuento” Revista de Imaginación de Edmundo Valadés. No. 47, Julio-Agosto 1971 Tomo VII – Año VIII Pág. 207   Fuente: El Cuento Revista de Imaginación