29 nov. 2012

EL RITUAL DEL AGUA



Se desliza líquida
como una fuente
que nace en las tinieblas
solitarias de tu cuerpo
el agua fresca
sedienta de tu piel.
 
Y bebe
ávida
la geografía
de tu desnudez crepuscular
en los amaneceres
de latitudes tormentosas
como los días de lluvia
con el aroma impregnado del musgo
y la bruma del rocío matutino
que se precipita
gota a gota
sobre la límpida pureza
del agua.
 
Como un cuenco
de aromas
son las manos
que te contienen
en las flores campana
y las orquídeas violeta
para beber
como fresco cántaro
la dulzura del almíbar
que baja de la montaña
serpenteando entre las rocas.
 
Bajo el follaje verde
a la sombra
de un paraguas del paisaje
los hongos blanquecinos
se dispersan en la humedad
del trémulo encaje
que se viste del otoño silvestre
con el agua del manantial
cuando se evapora
la nube gris
sobre la tupida fronda.
 
Llueve
la húmeda savia
que engendra la vida
en la tierra mojada
los días interminables del estero
mientras las aves acuáticas
esperan que escampe
el ritual del agua
para devorar en las charcas
los infaustos cadáveres.
 

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