10 oct. 2012

AMANECE



Sediento destino de un viento crepuscular
céfiro ungido de imágenes
sombrías jaulas de un lánguido verano
enredaderas de un muro coronado de espinas.
 
Y así…
el tiempo
se acurruca en las tardes polvorientas de los siglos
como un crisol de la conciencia carcomida
agua de mi frágil memoria
nido de versos distantes del olvido.
 
Amanece
y cada día
igual plegaria de estéril canto
estremece las rocas inertes que alucinan
atajos cautivos en la senda gloriosa
de un lejano país que aún no muere.
 
Dolorosa humanidad
sangrante brisa
húmedo rostro que refleja desteñido
los postreros colores de un paisaje
mirada sombría de tu ausencia
pies descalzos de un camino interminable.
 
Muerte cautiva en las sombras
que surgen de la nada
estrellas que se encienden con el ámbar predilecto de una fragua
vehemente infierno
enrarecido fuego que se quema
con la luz fugaz de tu mirada.

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